SALOUA BICHRI: ¿Qué es el Ramadán?

Todas las sociedades, culturas y civilizaciones tienen fechas de conmemoración y celebración que, de forma cíclica, y en su mayoría de forma anual, constituyen momentos de reflexión común en los que se refuerzan los lazos de identidad, bien sea espiritual o cultural.

En las sociedades musulmanas, nuestro calendario marca fechas religiosas que hacen que cada año recordemos, veamos y en algunos casos podamos compartir, siendo una de las más conocidas la de la celebración del Ramadán, que más allá de las fronteras físicas de los países donde la población es de mayoría musulmana, se extienda a otros países donde se profesan otras religiones pero donde conviven  ciudadanos y ciudadanas de otras confesiones con  conciudadanos y ciudadanas de religión musulmana   y que celebran sus ritos religiosos en una sociedad no musulmana.

Y estos ciudadanos y ciudadanas que viven y trabajan con ciudadanos y ciudadanas no musulmanes cada año se ven sometidos a las mismas preguntas sobre sus costumbres y ritos religiosos. Son tópicos de preguntas que se le hacen del estilo de:

“Ramadán … ¿Qué es?”;

“¿Por qué estás ayunando?”

“En serio … ¿Ni siquiera puedes beber agua?!?!

“¿Cómo puedes pasar todo el día sin comer ni beber?” ”

Son las preguntas que siempre escuchamos cuando se acerca el mes de Ramadan fuera de nuestro entorno musulmán, de nuestros amigos o de nuestros propios hijos cuando son niños.

¿Por qué nos están haciendo estas preguntas? Tal vez saben muy poco sobre el Ramadán, o incluso sobre el Islam, y quieran saber más. Por ello esta curiosidad no debe molestar a ningún musulmán y sería bueno que se hiciese el esfuerzo por explicarlo de forma respetuosa hacia el que pregunta sin otro animo que el de estrechar lazos de convivencia en igualdad y respeto hacia el que no tiene nuestra propia cultura o en este caso religión y costumbres.

Recordemos que en las tres grandes religiones monoteístas (abrahamicas), musulmana, cristina y judía, el ayuno forma parte de sus ritos.

Su origen, en el caso de los cristianos, se remonta a la Cuaresma, rememorando el ayuno de 40 días en los que Jesucristo, según el libro sagrado de la Biblia, se retiró al desierto a rezar, ayunar, meditar.

En el caso del judaismo existen varias fiestas en las que se practica el ayuno, siendo el más importante el Yun Kipur (Dia del perdón).

Pero también otras religiones como el Hinduismo o el Budismo incluyen la práctica del ayuno entre sus ritos.

Como curiosidad conviene recordar también que las fechas de estas celebraciones. que varía cada año, se debe a que se sigue un calendario lunar haciendo estas fechas que dependan de las fases lunares.

Ramadán es el nombre de un mes sagrado. Ramadán no es el nombre de una fiesta religiosa sino del noveno mes del año en el calendario musulmán. Su nombre proviene de una raíz semítica, que significa “calor del verano” y se considera una buena acción que quema los pecados y purifica. Si los musulmanes tienen que ayunar, es porque en el Corán (nuestro libro sagrado), Allah ha declarado que el ayuno es obligatorio y nos sirve como mes para conmemorar la revelación del Corán.

El Ramadán es un mes muy importante en la vida de los musulmanes, con una duración de 29 o 30 días, es un mes sagrado en el Islam. En efecto, es el cuarto pilar (de los cinco) que conforman el Islam. Fue durante este mes que, en el año 610, el ángel Gabriel se apareció al profeta Mohamed para revelarle el Corán y anunciar que Dios lo había elegido para ser su mensajero.

Esta revelación, denominada la “Noche del Destino”, tuvo lugar durante el mes de Ramadán, y para celebrarlo, se instituyó el ayuno durante este mes sagrado.

El mes de Ramadán también se considera el mes de la caridad porque en su último día, los musulmanes practicantes deben dar caridad (zakât al-fitr).

Durante este mes, los musulmanes que han llegado a la pubertad no deben ni comer, ni beber, ni fumar ni tener relaciones sexuales desde el amanecer hasta el atardecer. El Ramadán se considera el “mes de la caridad”. El ayuno es obligatorio para todos los musulmanes excepto los enfermos, las mujeres embarazadas, los viajeros y los ancianos. Los días de ayuno en que éste no se ha podido realizar, se pueden recuperar durante el resto del año.

Por lo tanto, los musulmanes tienen el deber de orar, de reflexionar sobre el lugar que ocupa la fe en sus vidas y sobre cómo desarrollar sus cualidades humanas, como la paciencia, la obediencia, la compasión y la humildad. El ayuno es un ejercicio de autodisciplina. Privarse de la comida es solo una parte. Alejarse de las malas acciones requiere un control y un rigor considerables con uno mismo.

Durante el Ramadán, los musulmanes buscan crecer espiritualmente y fortalecer su relación con Allah. Lo hacen rezando y recitando el Corán y observando su significado, haciendo que sus acciones sean puras y desinteresadas, y absteniéndose de habladurías, mentiras y usar la violencia.

El ayuno de Ramadán se realiza solo para Allah; es adoración a Él y nuestro amor por Él.  A través de esta devoción, los musulmanes nos sentimos más cerca de nuestro Creador y reconocemos que todo lo que tenemos en esta vida proviene de Su bendición.

A través del aumento de las donaciones durante este mes, los musulmanes desarrollan sentimientos de generosidad y buena voluntad hacia los demás.

La práctica religiosa se acentúa más a lo largo del mes de Ramadan y en el caso de Marruecos, donde las prácticas seculares están aumentando al igual que el número de practicantes que rezan, el Ramadán tiene un papel unificador primordial.

Este ayuno prolongado a los musulmanes los libera de los pecados que supuestamente han cometido durante el año. Esta espiritualidad colectiva también refuerza la identidad musulmana de los marroquíes, que se encuentran y se juntan tanto en las festividades nocturnas como en el ejercicio religioso intensificado.

La creciente sacralización de este mes difícil pero gratificante, hace que la comunidad de creyentes sea más visible que durante el resto del año y refuerza su identidad religiosa y nacional.

Por otra parte, el aspecto culinario, muy valorado en la sociedad marroquí, se hace muy atractivo este mes y probablemente contribuye a que cada musulmán acepte de mejor agrado los sacrificios económicos y físicos que implica el ayuno, siendo los momentos de ruptura del ayuno un acto social, familiar y colectivo de expresión de superación de los rigores del ayuno y lo que con el hemos conseguido espiritual y físicamente en nuestra mejora como mejores personas.

Saloua BICHRI
Cónsul General de Marruecos en Tarragona

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