24. Maig 2024

Arxius de Sandra Ibars | Diari La República Checa

REDACCIÓ19 Agost, 2022
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Alguna vez habréis escuchado que las cosas que tenemos o deseamos a lo largo de nuestra vida, poseen el valor que uno mismo quiera darle. Es decir: nosotros tenemos el poder de decidir cuanta valía tienen las cosas para nosotros, pero eso no significa que sea un valor real, o que las demás personas les den el mismo valor que nosotros otorgamos a ciertas cosas o situaciones.

Lo mismo pasa con las personas que vamos conociendo a lo largo de nuestro recorrido, el afecto y los sentimientos hacen que demos un alto valor a aquellas personas por las que nos sentimos queridos, conectamos y sentimos que esa persona nos da un valor recíproco.

Pero no debemos caer en la trampa de las expectativas, pues como he tratado de explicar anteriormente, nosotros solo tenemos poder sobre nosotros mismos, y no podemos pretender que ciertas personas ajenas a uno depositen el mismo valor, tiempo y dedicación en nosotros y por lo tanto, eso desemboque en una frustración incluso en un sentimiento de profunda tristeza para uno mismo.

Debemos aprender a controlar cuando nos encontramos en este tipo de situaciones, y comprender que nuestro bienestar depende de cambiar el concepto que tenemos hacia esas personas que no nos dan el lugar que merecemos. Aprender cuando es el momento de bajar el valor que les hemos dado a esas personas, pues no ha sido recompensado. Es el momento de analizar donde nos sentimos valorados, pero sobretodo, empezar a depositar mucho valor sobre nosotros mismos, pues cabe destacar que ante todos los entes y personas que nos rodean, no podemos olvidarnos de quien nos acompañará a lo largo de nuestra vida, y esa persona somos uno mismo.

Tú eres la única persona capaz de dominar el valor que le das a las cosas y personas, de la misma forma que debes aprender a dejar ir ciertas cosas que están desestabilizando tu felicidad o tu salud mental.

Como dijo Robert Frost haciendo referencia a la importancia de la inteligencia emocional “ la educación emocional es la habilidad de escuchar casi cualquier cosa sin perder tus estribos y tu autoestima“.

Sandra GONZÁLEZ

 


REDACCIÓ22 Juny, 2021

En esta ocasión os traigo una pequeña reflexión. Sabéis que me gusta compartir con vosotros mis pensamientos, sobretodo aquellos que son más profundos.

Esta semana he estado dándole vueltas a las expectativas. Pues hay que saber tratar con este tipo de experiències vitales, ya qué sino, puede pasarnos factura. Realmente las expectativas estan por todas partes, en muchos momentos de nuestro día a día, ya sea en cosas grandes o insignificantes.

Y sin darnos cuenta, estas expectativas también están en las personas que nos rodean, hasta en nosotros mismos.

Nosotros somos los responsables de crear esas expectativas de cara a los demàs. Decidimos si esperamos grandes cosas de ellos o dejamos que nos sorprendan al habernos creado unas expectativas más bajas.

Yo siempre espero grandes cosas de las otras personas, ya que yo siempre intento dar lo mejor de mi, y cuando no es recíproco, empieza un sentimiento de frustración e incluso de tristeza.

Eso pasa cuando creamos una expectativa alta de la otra persona, y luego resulta no alcanzar lo que nosotros habíamos imaginado.

Entonces, hay dos opciones: o bajar el nivel de nuestras exigencias, o simplemente, dejar ir a esa persona, y buscar realmente el entorno que merecemos, acorde a lo que nosotros damos y creemos que debemos recibir.

Nunca debemos rebajar nuestras expectativas a pesar de haber pasado por malas experiencias, porque quizás ese no era el momento ni la persona adecuada. Si realmente deseamos algo, somos merecedores de conseguirlo, ya sea con nuestra bondad o esfuerzo.

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REDACCIÓ3 Març, 2021
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Hoy no vengo a hablaros de ninguna reflexión sobre la vida, ni de como veo el mundo desde mi punto de vista…

Vengo a plasmar en estos versos como nos sentimos los adolescentes tras un año de cohibición y restricciones.

He tenido la necesidad de expresar como yo misma me he sentido en estas últimas semanas, al borde de un “basta ya”.

No sé si soy la única que vive los días como si fueran el mismo. Da tristeza ver desvanecer esa ilusión con la que siempre había hecho las cosas.

Da impotencia ver desaparecer poco a poco esos planes de futuro que me habían costado tanto esfuerzo forjar.

Pues me siento completamente en el mismo punto de partida que hace un año, pero completamente con un pensamiento de vida distinto y anímicamente mucho más desganada.

Ya no sé si estoy viviendo o sobreviviendo, pues no estoy viviendo la vida que me esperaba vivir con 20 años.

No pretendo que se interprete que hemos tirado la toalla, al menos yo no lo he hecho, trato de plasmar el estado que sentimos la mayoría de los jóvenes a día de hoy.

Es complicado encontrar un trabajo, los que estudiamos, y no lo hacemos presencialmente se nos hace muy difícil con este método. No nos dejan divertirnos ni juntarnos con nuestros amigos ni familiares…

La escasez de recursos que tenemos para todo nos desmotiva completamente, y la casa ya se está quedando muy pequeña.

¡Estamos aquí! Nos han echado la culpa tantas veces de nuevos contagios, de comportamientos irresponsables. Pero no somos todos los jóvenes.

Estamos aquí para dar voz de que no podemos más, de que la situación nos supera y cada día se va perdiendo esa ilusión con la que íbamos creciendo y creando.

Sandra GONZÁLEZ
Escribe cada 15 dias

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