Arxius de VITO TARRACORLEONE | Diari La República Checa

REDACCIÓ23 Novembre, 2020
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Vi las fotos publicadas en los medios reusenses en las que aparecen unos rudos y curtidos barrenderos lamentándose a las puertas del Ayuntamiento. Uno de ellos sostiene un cartel con un corazón hecho añicos y el lema “Alcalde, fue bonito mientras duró”. Me impactó esa imagen. 

Uno se imagina a los barrenderos aguerridos tras una pancarta y a voz en grito, pero jamás exponiendo su melancolía en callados carteles, cual portantes de coronas en su propio entierro.

El barrendero de la foto, con su expresión grave y lacónica, lanzaba un grito mudo y desesperanzado, como quien no espera destinatario ni respuesta, pues sabe que el alcalde ya no lo necesita más que para limpiar las calles de Reus a precio de subasta.

Siempre sospeché que Carles Pellicer, tras su habitual gestualidad de camarlengo, escondía un gélido corazón despótico, que trata los asuntos humanos con la misma insensibilidad gobernante con la que Thatcher despachaba a los mineros británicos.

Aborrezco a esos políticos que, como Pellicer en el conflicto de la basura, ponen en marcha la implacable, enorme y pesada máquina burocrática para aplastar las pequeñas esperanzas de la gente sencilla, pero que, a su vez, son la gente importante, como quedó demostrado en las trágicas semanas del confinamiento.

Me resulta mezquinamente hipócrita que un alcalde busque el selfie fácil con los que les tocó jugarse su salud durante el confinamiento y al cabo de unas pocas semanas les dé la espalda y ni tan si quiera les reciba en su despacho para escucharlos con detenimiento y respeto, antes de tomar decisiones traumáticas para ellos.

Cada uno opinará como quiera y guste, pero mi intuición me dice que Pellicer es el villano en esta historia y los currantes de la basura, sus víctimas propiciatorias.

No es nada personal, son solo negocios.

Vito TARRACORLEONE

 


REDACCIÓ14 Octubre, 2020
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Dice un sabio refrán que cuando veas las barbas de tu vecino quemar, pon las tuyas a remojar. También es una certeza científica que los políticos son la única especia avanzada que gusta de tropezar con la misma piedra tantas veces como se tercie. Ambas cosas son aplicables a la guerra que se avecina: la batalla de la basura de Tarragona. Analicemos los contendientes y las circunstancias, tras haber indagado sobre el asunto.

Hace dos años la vecina Reus se planteó lo que se propone estudiar ahora Tarragona: la posible municipalización del servicio de recogida de basuras y limpieza urbana. El gobierno de Pellicer contrató una ingeniería de prestigio y el resultado fue inapelable: económicamente, la municipalización era un mal negocio para las arcas municipales y levantó los ánimos de los trabajadores que presionaron para arrumbar el proyecto. Todos los grupos municipales votaron unánimemente contra la municipalización en Reus, a excepción de las CUP, que ya sabemos que hace tiempo viven su propia realidad cuántica.

El gobierno de Ricomà, cada vez con menos abrigo y más pendiente de las corrientes de aire, ha decidido contratar a una ingeniería por 124.000 euros para contentar a cuperos y comuns, que quieren a toda costa la municipalización del servicio de saneamiento urbano que actualmente desempeña FCC.

No hace falta ser un lince para deducir que el mencionado estudio de 124.000 euros explicará que la municipalización es una opción, pero que comporta una serie de inconvenientes y un fuerte tonelaje económico de inicio para las arcas municipales. En vez de pagar 124.000 euros, Puig podría invitar a comer a algún responsable técnico del ayuntamiento de Reus y por unos modestos 124 euros le explicarían que no vale la pena que el gobierno de Ricomà se meta en este lío.

Claro que también anda por ahí hurgando en la basura el psicodramático Nadal, que ya no sabemos ni donde milita, ni con quien quiere pactar y ni tan si quiera tenemos claro si vive en Tarragona o en la Rue del Percebe nº13. Lo único que sabemos a tiro fijo es que quiere ser alcalde a toda costa y caiga quien caiga.

Y frente a todos ellos, está el indescriptible Ángel Martín de Sande: sindicalista a la antigua, con una mano rezando y la otra con el mazo dando. Igual lo encuentras un día organizando un acto benéfico y al día siguiente montando la batalla de Basuringrado. Él se opone furiosamente a la municipalización porque nadie asegura los puestos de trabajo a quienes ahora son trabajadores fijos indefinidos y que pasarían a ser personal laboral interino a la espera de concurso. No sé vosotros, pero yo mataría a patadas a cualquier gobernante que pretendiese hacerme esta putada.

De lo que ningún miembro del consistorio puede dudar es de que si el proyecto de municipalización tira adelante en Tarragona, las tribus sindicales se van a movilizar en contra y con una virulencia jamás vista en la ciudad. Lo puedo afirmar porque me lo ha dicho personalmente el propio Martín de Sande (disculpen el spoiler).

Será interesante descubrir si el gobierno de Ricomà es tan valiente como insensato o tan listo como hábil, para sortear el campo minado de basuras explosivas.

Vito TARRACORLEONE

No es nada personal, son solo negocios.

 

 


REDACCIÓ7 Octubre, 2020
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Para poder ser investido alcalde, Pau Ricomà tuvo que desencallar el bloqueo de Comuns-Podem a Junts perTarragona y lo hizo alcanzando un acuerdo con Dídac Nadal que se podría equiparar a lo que antiguamente se conocía como un pacto entre caballeros.

Dicho pacto se asentaba en tres puntos básicos: a) el gobierno municipal liderado por ERC canalizaría las propuestas de JxC consensuándolas previamente entre ambos grupos municipales; b) JxC tendría espacio de gestión municipal ya fuese a través de las empresas municipales o de cargos técnicos de alto nivel; c) Dídac Nadal tendría interlocución directa y periódica con Pau Ricomà.

Podemos afirmar que Ricomà tan solo ha tardado unos pocos meses en diluir sus tres compromisos con Nadal en el agua balsámica de la gestión del Covid o arrinconándolos por las presiones de sus socios de gobierno y de las CUP, e incluso olvidándose de los mismos por esa preocupante tendencia del alcalde a la parsimonia.

El caso es que Nadal tiene razones para sentirse traicionado por Ricomà. Y eso debería preocupar -y mucho- al alcalde, ya que hasta el día de hoy solamente hemos conocido esa versión poética de Nadal, más emotivo y voluntarista (estilo Agustí Mallol) que su versión en prosa, más pragmática y astuta (estilo Joan Miquel Nadal), pero eso no significa que el buen Dídac no pueda convertirse en un Django Desencadenado.

Al alcalde le empiezan a acuciar los problemas: sus socios de gobierno Comuns-Podem se están haciendo con el control de algunos enclaves estratégicos en los barrios, por otra parte, internamente, Xavier Puig suena cada vez más en diversos sectores de la dirección de ERC, que buscarían un alcaldable para 2023 que tenga más largo recorrido que el ya jubilado Ricomà y por si fuese poco todo esto, las CUP ven en el desgaste de los republicanos un interesante filón electoral y, al mismo tiempo, le han impuesto a Ricomà una serie de decisiones que hacen inviable un acuerdo de los republicanos con el PSC a corta plazo.

¿Qué gana Dídac Nadal dando apoyo a un gobierno que le es extraño? ERC en Tarragona compite por un importante botín electoral que también desea JxC y que en su día estuvo en el zurrón convergente. Ambos ansían dicho botín, pero no les es viable compartirlo. Nadal también debe soportar las continuas zancadillas y empujones de Comuns-Podem, que han abierto misiones pastorales en la mayoría de los barrios sin que ni Ricomà ni Nadal se hayan percatado del alcance de esa estrategia tentacular. En definitiva, el apoyo de Nadal al gobierno municipal es un mal negocio para el Hereu. Todo tiene un precio…

Parece difícil dibujar el horizonte de Nadal en 2023, pero parece claro y evidente que las cosas no le van bien tal cual están.

Vito TARRACORLEONE

No es nada personal, son solo negocios.

 


REDACCIÓ25 Setembre, 2020
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Olvidemos la pesadilla de los nefastos Juegos Mediterráneos y ataquemos el presente deportivo de Tarragona para darnos de bruces con una penosa e irritante realidad: nuestra ciudad es el FAROLILLO ROJO del deporte catalán. Sin peros. Sin paliativos. Así de crudo.

Tomemos una referencia objetiva y metódica: las máximas categorías estatales masculina y femenina de los deportes con mayor calado social en Cataluña. Estos deportes son fútbol, básquet, fútbol sala, balonmano, voleibol, waterpolo, hockey patines y hockey hierba. Añadamos, incluso, dos disciplinas que también tienen máxima competición estatal de clubes: atletismo y natación. En total 10 disciplinas que desdobladas entre masculinas y femeninas suman un total de 20 competiciones estatales.

En esas 20 competiciones nuestra olímpica Tarragona suma CERO equipos defendiendo el nombre de la ciudad. Cero cerapio, cero patatero, cero multiplicado por cero. En contraste, nuestras rivales directas, por ser capitales de provincia, Girona y Lleida, suman un total de 4 y 2 equipos respectivamente entre las 20 competiciones. Barcelona la dejamos comer a parte porque es omnipresente.

Otras ciudades catalanas nos atizan por goleada: Terrassa 11 equipos; Sabadell 4; Mataró 4 o Sant Cugat 4. De las 10 disciplinas deportivas que analizamos, algunas tienen una amplia y antigua raigambre en Cataluña, como son el básquet, balonmano, waterpolo, hockey patines o hockey hierba y por esa razón encontramos otras poblaciones catalanas con uno o más equipos que las representan en esas máximas categorías: Granollers (balonmano); Santa Coloma de Gramanet y Esplugas de Llobregat (fútbol sala); Badalona y Seu d’Urgell (básquet); Taradell, Reus, Igualada, Caldes de Montbui, Manlleu, Cerdanyola, Vilanova i la Geltrú, Bigues, Voltregá, Palau de Plegamans, Lloret de Mar, Calafell, El Vendrell i Noia (hockey patines); Rubí y Sant Feliu de Llobregat (waterpolo).

Pero por si a alguien le parece que hemos discriminado deportes con cierta solera, ningún problema, sumemos otras competiciones estatales en sus categorías top, tales como rugby, tenis de mesa, futbol americano, hockey hielo o fútbol playa… el abismo deportivo tarraconense se hace inmenso. En esas competiciones estatales encontramos equipos catalanes de Sant Boi, l’Hospitalet, Lleida, L’Escala, Badalona, Barberà del Vallés, Puigcerdà, Sabadell, pero ni un solo equipo defendiendo la bandera ondulada de Tarragona.

Si seguimos repasando la lista de otros deportes nos empujaremos irremediablemente a un ataque depresivo profundo, porque no podemos ocultar un dato demoledor: Tarragona es la única capital de provincia española que no tiene ningún equipo compitiendo en alguna de esas 32 competiciones de máximo nivel. Repasen el dato y verán que es tan cierto como triste.

Ni uno solo de los clubes de Tarragona está encaramado a la máxima categoría de esos 16 deportes, ni para hombres ni para mujeres. De ahí que surjan algunas preguntas angustiosas: ¿En Tarragona somo genéticamente impedidos para el deporte? ¿Nuestros clubes están dirigidos por una panda de incompetentes? ¿Todas las federaciones deportivas han urdido un maquiavélico plan para dejarnos fuera de la élite deportiva? ¿La causa de nuestra tragedia deportiva son las emisiones de la industria petroquímica? ¿La culpa es del chartreuse?

En nuestros días no es ninguna exageración afirmar que el deporte es un parámetro inequívoco de desarrollo social y aunque cuatro ignorantes con cargo político y sueldo público digan que lo importante es el deporte popular, resulta más que obvio que Tarragona es un desierto deportivo: no tenemos equipos en la élite de las principales competiciones estatales, el tejido deportivo de Tarragona vive en la indigencia financiera, no disponemos de ningún evento deportivo de referencia estatal y ya no digamos internacional, en definitiva, somos una verdadera calamidad deportiva se mire por donde se mire.

Y frente a esta insoportable realidad, ¿Qué dice nuestro ínclito gobierno municipal? Nada. Pero no “nada” de “nadar”, sino nada de nada, encefalograma plano, absentismo total y permanente, no va con ellos. El deporte de Tarragona lleva tiempo desangrándose, sin un plan, sin un horizonte que no sea sobrevivir un día más, pero los gobernantes municipales ni se inmutan y mientras tanto Tarragona suma más y más puntos… en la clasificación de ciudades invisibles, también en lo deportivo. Eso sí, nuestra regidora de deportes hace zumba…

No es nada personal, son solo negocios

Vito TARRACORLEONE

 


REDACCIÓ21 Setembre, 2020
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Va a iniciarse la nueva singladura del Nàstic en la temporada 20-21 de Segunda B y nos enfrentaremos a un jeroglífico futbolístico organizado por la RFEF para que las aficiones no sepan ni bien ni mal si su equipo se encamina a subir a la “nueva” Segunda B, permanecerá en la “nueva” Segunda B que será como la actual Tercera División o descenderá a otra “nueva” Tercera División que tampoco se sabe muy bien qué cosa será. Esto no lo superan ni los Hermanos Marx asesorados por Agustí Mallol.

Pero eso no es lo más desconcertante de la nueva temporada bajo los efectos del Covid-19. Para mí es mucho más abracadabrante que en los partidos de casa no puedan asistir 3.000 socios del Nàstic a un estadio para 14.000 personas.

Con un poco de sentido común, hagamos comparaciones elementales. 3.000 asistentes en un aforo de 14.000 personas representan una utilización del espacio de butacas de poco más del 20%…. ¡en un recinto al aire libre! Esta densidad de ocupación es mucho menor que la que encontramos en los centros educativos, en los transportes públicos, en los Premis Ones, en Santa Tecla, en los Plenos municipales o en el bar de la esquina, todos ellos desarrollados en espacios cerrados.

Estamos viendo todo tipo de actos en los que las distancias personales se miden con plastilina, en locales cerrados y con unos protocolos ante los que la gente va más desorientada que Tarzán buscando la salida en un Corte Inglés. Pero no se permite que los socios del club acudan al Estadi.

Sin afición en las gradas, con la mala suerte que arrastra el equipo, con un presidente Andreu que está hasta las narices de aguantar la bandera, soportando el sistema cuántico-algorítmico que Rubiales a urdido para la Segunda B y una plantilla que puede acabar siendo como el ejército de Pancho Villa, ¿qué podemos esperar? Pues esperaremos lo mejor, porque como decía Pascal, el corazón tiene razones que la razón no entiende… y de corazón grana andamos sobrados.

No es nada personal, son solo negocios.

Vito TARRACORLEONE

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REDACCIÓ15 Setembre, 2020
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El confinamiento covid-ursulino al que se ha visto sometida Laia Estrada podría ser la causa de la depre que afecta a nuestra pizpireta concejal, aunque también pudiese ser la poca sintonía con la nueva compañera de bancada Eva Miguel Gascón (que está a punto de ser mami); incluso cabría sospechar que la complejidad de ejercer la oposición sin ejercerla es un continuo quebranto para Estrada, haciendo bueno el dicho de que “contra Ballesteros se vivía mejor”.

Sea por una de estas causas, por todas juntas o por otras, la cuestión es que nuestra inquieta CUPletista comunista  anda algo alicaída.

Ya sé que me van a desollar por lo que diré a continuación, pero muchos piensan igual y no lo dicen: Estrada es de lo mejor que ha pasado por el salón de plenos. De lo mejor,repito. Dejemos de banda su ingenuo izquierdismo, su episódica ofuscación en determinados temas o los demonios que le susurran al oído en cada actuación política: ella es una jovencita que tiene más charme que el resto de sus compañeros de plenario todos juntos.

Juegan a su favor su eslora intelectual, su espontaneidad frente al postureo, su desenvuelta feminidad, su coquetería sin pasarelas, en definitiva, que es una pena que ande con malas compañías políticas, de poco gusto estiloso, cuando podría ser una verdadera diva divina.

Puede que algunas curiosidades de su pasado le hayan aportado ese destello que otros y otras no tienen: fue empleada en la discoteca Pachá, es una bailonga incansable y escribe poesía. Busquen, comparen y si encuentran algo más interesante, tráiganmelo.

Ahora que su estatus económico familiar le es propicio -sin llegar a la ostentación de Iglesias/Montero-, animemos a Estrada a romper muros interiores dándole un buen hachazo a su Visa visitando boutiques que no sean Zara, Mango o H&M, que están bien, que son suficientemente proletarias, pero un poquito de haute couture no le hace daño a nadie y también ayuda a mantener puestos de trabajo.

Creo sinceramente que a Estrada le hace falta algo más de alegría macarena. Tanta independencia, tanto CDR, tanta reivindicación, tanta solemnidad cupaire, cuando ella es un espíritu surgido de las fiestas erasmus holandesas, ¡ay! Díganme que no da un poco de penita verla siempre agarrada a la pancarta, cuando podría estar, a ratitos, tomándose un respiro y dejándose llevar por los vientos de libertad, pero no los de la libertad maoísta, ni trotskysta, ni chavista, sino los vientos libertarios de verdad, los de la jeunesse bohème de los revolucionarios románticos del XIX.

Voy a ponerle dos velas a Santa Pentesilea para que proteja a nuestra Estrada de las malas hierbas y los oscuros hechizos de sus enemigos/as y le dé la fortuna que merece, que no es la del reino de Galapagar, sino la de la diosa Eufrósine y, quién sabe, si también debería reclamar la ayuda de la diosa Rhea… caramba, carambita, carambirulí.

Laia, no es nada personal, son solo negocios.

Vito TARRACORLEONE
Detective

 


REDACCIÓ17 Agost, 2020
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El gobierno de Ricomà lleva pocos meses gobernando y ya asoman las primeras peleítas en el grupito debido, principalmente, al maridaje de pequeñas y secretas vanidades. Todos dirán que no, está claro!!!

La primera mirada de soslayo es del alcalde hacia uno de sus hombres fuertes: el omnipresente y trabajador incansable Jordi Fortuny. Cuando todo el mundo habla bien de un estrecho colaborador (Fortuny), situando en su haber la mayor parte de los aciertos en la gestión del gobierno municipal, para el portador de la vara de alcalde resulta inevitable sentirse cariacontecido frente a ese retornello.

Ricomà es un republicano más bonapartista que habermasiano, por lo que en el transcurso de su mandato acentuará esos tics de desconfianza hacia aquellos que brillen más que él, incluso aunque dicha brillantez derive del trabajo cotidiano y no de aspiraciones personales.

¿Por qué Fortuny -y no Ricomà-, para rebatir públicamente las críticas de Dídac Nadal al alcalde? Lo normal hubiese sido que Ricomà, por ser el directamente aludido por el portavoz juntero, saliese a poner los puntos sobre las íes en un duelo de primeros espadas, pero lo ha hecho Fortuny en un intento de que se desgaste el primer teniente de alcalde en la arena del circo político local. El argumento de que se ha planteado así para no dar excesivo protagonismo a Nadal suena a torpe excusa.

Otro de los que contrarían a Ricomà por su buen hacer y su imensa capacidad es Xavier Puig. Fíjense que Puig tiene un aire que recuerda a Joan Puigcercós, al que la responsabilidad política le fue acercando al pragmatismo, hecho que jamás entendió el sector tramontano de ERC, mayoritario en los tiempos en que Puigcercós intentaba llevar a ERC donde finalmente la ha ubicado su sucesor Oriol Junqueras.

Puig tiene el perfil adecuado para suceder a Ricomà antes de lo que a este último le gustaría. Por edad y por flow personal, Puig acumula más atractivo popular y electoral que Ricomà (que no se me enfade el alcalde!!!), aunque ya sabemos la fatal suerte que acostumbran a correr los delfines en las aguas del shark power republicano.

Mención especial en el octógono municipal a la UFC Paula Varas. Esta troyana de la política reparte más guantazos que Wonderwoman en una fiesta de fachas. Una Varas – de hierro – que quiso poner firmes a unos cuantos, y resultó que provocó tembleque en las piernas del alcalde, quien rápidamente le recortó competencias. Varas es provocadora, le gusta ejercer el mando, y eso cuesta digerir.

Finalmente, en el otro eje de rotación del gobierno municipal, también encontramos sus cosillas. Ya es imposible ocultar los recelos y desconfianzas que separan a Carla Aguilar y Hermán Pinedo. La portavoz de los Comuns (Aguilar) ha venido mostrando un nivel muy primario y cándido, y eso me hace pensar que -una vez más-, la izquierda no nos obsequiará con una portavoz del nivel y la elegancia de una Dolors Comas. En cambio, Pinedo ha resultado ser toda una sorpresa en positivo y si no amplía su haz de foco es porque, políticamente, habita en un vecindario de mezquindades podemitas, claro está, porque así lo quiere el sufrido Pinedo. Con lo bien que quedaría él en una futura lista del PSC, aprovechando que Castillo está de salida.

 

Vito TARRACORLEONE 

No es nada personal, son solo negocios

 

 


REDACCIÓ10 Agost, 2020
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Rubén Viñuales irrumpió en la política local como un soplo de aire fresco: joven, pícaro, atrevido, ecléctico, simpático, guapo…. Lo tenía todo para triunfar en política, excepto una cosa: aquilatamiento. No digo que todo en Viñuales sea postureo, que no tenga firmes convicciones o que no vislumbre sanas ambiciones políticas… peeeeeeero, su ego le delata y sus prisas a vaces le juegan malas pasadas.

Viñuales, que es un buen jan,  era el cromo perfecto en el almanaque naranja de Cs, cuando todo parecía que iba rodando cuesta abajo: Rivera seduciendo en Madrid y Arrimadas enamorando en Catalunya. Las cosas empezaron a torcerse y Viñuales enseñó sus debilidades e impaciencias, haciendo lo que hace un lustrado modelo encima de la pasarela si las adversidades le afean el desfile: que se pone insoportable.

En los días posteriores a las municipales del año pasado, un Viñuales taciturno iba balbuceando que las cosas se le complicaban.

Viñuales contrapesó mal los pros y contras, pronosticó erróneamente los resultados electorales y calculó mal los tiempos, cosa harto importante en política. Tras la decepción en las elecciones municipales llegó a la conclusión de que lo mejor era tomarse un descanso y no achicharrarse con lo que se le venía encima a Cs. No tardó ni días en anunciar que no volvería a presentarse como alcaldable naranja y bla, bla, bla.

Pero por ese arte de birlibirloque que tienen las cosas de la política, Arrimadas en Madrid está sacando agua de un pozo que ya se daba por seco, mientras que, en Cataluña, Lorena Roldán no se plantea abrir más frentes de conflicto interno de los que ya tiene y, por si acaso los vientos del destino vuelven a soplar las velas naranjas, Viñuales se está replanteando seriamente desandar sus pasos, sacándose de la petaca que se rinde ante la demanda de sus electores para salvar a Cs en las próximas municipales de Tarragona, tal como Hasselhoff rescataba bañistas en apuros en las playas californianas. Viñuales es un buen líder, solo hace falta que le dejen.

Si finalmente Cs regresa a la equidistancia entre PP y PSOE, Viñuales se encontrará cómodo nadando entre esas dos aguas, aunque a él le agrade más – eso parece – la orilla del PSC. Esta nueva yuxtaposición de considerandos es la que le susurra al oído que se contorsione rápidamente y tome el primer asiento del pasillo central, como una veterana beata lo hace en la misa de domingo antes de comulgar.

Otra opción que le queda a mi amigo Viñuales es atender los cantos de sirena de algunos popes del PSC. Ese paso es un salto en el vacío y tiene un alto riesgo de credibilidad personal, porque el calendario electoral le obligaría a cambiar de montura entre dos caballos al galope, Cs y PSC, ya que no le daría tiempo a: 1) cerrar la etapa naranja, 2) entrar en barbecho y, 3) ¡abracadabra!, redescubrir su alma socialdemócrata.

Le voy a desear suerte a Viñuales, porque la va a necesitar más que mi primo Sonny en el peaje de Long Beach.

Vito TARRACORLEONE 

No es nada personal, son solo negocios

 


REDACCIÓ3 Agost, 2020
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En Can PSC hay tres aspirantes “oficiosos” que se disputan encabezar la lista socialista de las próximas municipales: Sandra Ramos, Carlos Castillo y Javier Villamayor. Ya sé que algunos dirán “apaga y vámonos”, pero todavía no se ha creado el wallapop de la política, por lo que no hay más remedio que elegir entre esas tres opciones o sacar un conejo de la chistera socialista.

Vamos con el primer aspirante, Carlos Castillo: aires byronianos, ideológicamente sobreactuado, abanderado de un republicanismo de zona vip, desinhibida intrepidez en las redes sociales, todo ello le hace ser una opción romántica, arriesgada y, en verdad, poco probable a tenor de los escasos apoyos con los que cuenta dentro de la casa fuerte de su partido. Sus detractores dicen de él que si le quitas los cargos públicos remunerados que ha desempeñado, le queda un currículum más enclenque que las canillas de Alonso Quijano. ¿Vale la pena continuar haciendo paellas en sua casa para sus ‘amiguitos’?

Sandra Ramos es la antítesis de Castillo: operaria de la política, previsible, cortoplacista, constante, empàtica… por resumir: francamente previsible, pero fiable. Ella es la carta comodina del PSC, una carta que significaría que los socialistas no aspirarían a ganar las próximas elecciones municipales en Tarragona, si no a posicionarse subordinadamente para entrar en un gobierno de izquierdas pactando con ERC y los Comunes.

Castillo y Ramos son muy distintos: él es un verso libre y ella un manual de instrucciones, pero quien más tiene que perder es Castillo, al que seguramente le cortarán la retirada para que desista y pacte una renuncia honrosa. El problema es que Castillo –  el Winnie-the-Pooh del PSC – es de los que piensa que la mejor defensa es un buen ataque y podría “independizarse”, y ahí le esperarían, ufanas, todo tipo de tribus políticas de la ciudad, a cada cual más variopinta, aguerrida y bulliciosa, aunque todas ellas de insondable cotización electoral.

La tercera opción en discordia es Javier Villamayor, que disfrutaría de una segunda oportunidad como la que tuvo mi primo Johnny Fontane, pero sin cabeza de caballo en la cama… espero. ¿Por qué comparo a mi primo con Villamayor? Porque al igual que él, Villamayor ha ido a lloriquear al Padrino (socialista) -léase Salvador Illa-, para recuperar su estatus de hereu, que perdió por su calamitosa gestión al frente de Tarragona 2018 o del proyecto Smart City.

Lo feo de Villamayor es que tras abandonar la política municipal se ha dedicado a criticar por lo bajini a todos los que fueron sus compañeros de gobierno en Tarragona, en especial a Ballesteros, cuando, sorprendentemente, los que ahora critica fueron, por ejemplo, los que le hicieron de parapeto cuando Villamayor se alió con los círculos de Sociedad Civil Catalana para ornamentar españolamente la inauguración de los Juegos Mediterráneos, con el nefasto y vergonzante resultado que todo el mundo pudo ver.

Fuera del programa oficial de festejos preelectorales queda por saber cuál es el papel de Ballesteros en este asunto y si realmente será un simple observador privilegiado o quiere tener un determinado protagonismo. Incluso, a pesar del caso Inipro y algunos fiascos como los Juegos Mediterráneos, cabría preguntarse si no sigue siendo Ballesteros el mejor candidato del PSC. El tiempo lo dirá…

Vito TARRACORLEONE

No es nada personal, son solo negocios

 


REDACCIÓ27 Juliol, 2020
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Los 140.000 metros cuadrados de la Ciutat Residencial suponen el mayor mausoleo franquista en el urbanismo español después del Valle de los Caídos. Un espacio ubicado en un entorno privilegiado, propiedad de la Generalitat de Catalunya y que representa un chusco ejemplo de ineficacia, ineptitud y desvergüenza políticas de nuestros sucesivos gobiernos tanto en la Plaza Sant Jaume como en la Plaza de la Font, que no han sabido darle una salida provechosa ni al equipamiento ni a los terrenos.

Este complejo fue inaugurado por el ministro Solís en 1957 y reinaugurado por el mismísimo Caudillo poco tiempo después. Inspirada en la cultura obrera nacionalsocialista, fue la Obra Sindical de Falange Española la que promovió el proyecto de la Ciutat Residencial, siendo el mismo Solís quien firmara la adquisición de los terrenos por 443.000 pesetas, según informaba el Diario Español de la época.

El proyecto lo diseñaron y ejecutaron los arquitectos Jose María Monravá López y Antonio Pujol Sevil, siendo el primero de ellos el principal. Este arquitecto (Monravá), nacido en Tarragona en 1905, inició sus pasos profesionales en el seno de un movimiento arquitectónico que se denominó racionalismo catalán, pero le pilló el Alzamiento Nacional en Mallorca y decidió cobijarse bajo la protección de los nuevos mecenas victoriosos de la guerra civil.

Hay que aclarar que si los chalés que Monravá diseñó para la Ciutat Residencial tuvieron algún interés arquitectónico, éste quedará en los archivos, en el NO-DO y en la filmoteca con “La gran familia”, pues dichos chalés fueron derruidos en los 80 a instancias de la Generalitat, construyéndose otros nuevos. Con todo y con eso, la propia Generalitat cerró el chiringuito en 2011.

Lo esperpéntico del caso es que los técnicos de Patrimonio de la Generalitat consideran la Ciutat Residencial una de las maravillas arquitectónicas del país, pues sus informes para explorar alternativas a la deplorable situación de abandono actual siempre son desalentadores y disuasorios. Cuando el que fuera delegado de la Generalitat en Tarragona, Quim Nin, intentó seriamente desbloquear la situación y encontrar una salida al vetusto complejo, desde Patrimonio de la Generalitat casi le envían el somatén.

Tampoco se libra del bochorno el Ayuntamiento de Tarragona, ya que el POUM identifica ese espacio decrépito como un “bien de interés local”, que no ayuda nada a animar el cotarro, pues juega ese maldito papel de perro del hortelano, que ni construye ni deja construir.

El único interés que puede tener Tarragona en el espacio que ocupa la Ciutat Residencial es hacer un buen negocio con él, obtener un estimulante pellizco dinerario y destinar esa plusvalía a inversiones perentorias, que buena falta hace. Y si todavía queda alguna duda, añadiré que algunas fuentes consultadas estiman el valor de venta de la totalidad de la parcela ocupada por la Ciutat Residencial en 60 millones de euros, siempre que tuviese opcionalidad de usos.

Que no nos vendan humo con posibles proyectos de albergues juveniles, centros cívicos o residencias geriátricas. Todo monsergas. La Generalitat no tiene ni un euro para gastar en estas iniciativas que solamente buscan publicidad gratis y balonazo adelante.

En los tiempos que corren, con las urgencias sociales que tenemos y la escasez de recursos públicos que padecemos, ¿en serio que la Generalitat tiene la desfachatez de tener enterrados 60 millones de euros bajo la abandonada y retrofranquista Ciutat Residencial?

Mientras tanto, nuestro alcalde Ricomà sigue repensando la ciudad. A este paso le harán modelo adoptivo de Rodin.

Vito TARRACORLEONE

No es nada personal, son solo negocios.

 




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