Arxius de INFOLLON | Diari La República Checa

REDACCIÓ28 Maig, 2019
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El excelente resultado cosechado por Pau Ricomà (ERC) en las elecciones municipales de este pasado domingo ponen al líder republicano ante una tesitura nada sencilla de resolver y que puede alcanzar tintes de drama shakesperiano.

Pau Ricomà espera ser l’alcalde de Traragona

La primera intención de ERC de cara a posibles pactos, anunciada por el propio Ricomà, es buscar la alianza con JxT de Dídac Nadal, la CUP de Laia Estrada y ECP de Carla Aguilar. Pero los precedentes de este tipo de coaliciones tutifruti no son nada halagüeños para ERC. Dos poblaciones catalanas, equiparables a Tarragona, como son Sabadell y Badalona, alumbraron pactos similares en 2015 y las formaciones políticas que los protagonizaron, en su mayoría, se han visto duramente castigadas en estas municipales de 2019.

Armonizar cuatro grupos municipales, con sus cuatro aparatos orgánicos detrás de cada uno de ellos, más las diferentes personalidades, egos, ambiciones y fobias, parece una tarea difícilmente realizable y, más aún, si se debe prolongar por toda una legislatura. Y, en estos casos, la formación más castigada acostumbra a ser también la mayoritaria.  

El Pacto Tutifruti permitiría a Ricomà desalojar a Ballesteros de la alcaldía, pero podría tratarse de un premio envenenado, pues la oposición sería inmisericorde y ERC correría el peligro de meterse en un avispero político del que podría salir gravemente afectada. La oposición se dedicaría a explotar las continuas diferencias y desavenencias que, probablemente, surgirían entre los socios del hipotético gobierno municipal tutifruti.

Carla Aguilar tiene la llave del futuro

Tampoco lo tiene fácil Carla Aguilar. Ella sabe que el Pacto Tutifruti puede desgraciar la buena imagen que ha dado en esta campaña, mostrándose respetuosa, didáctica y trasladando tranquilidad, a pesar de su bisoñez política. Estrenarse en medio del Pacto Tutifruti, con lanzas voladoras silbando a cada esquina del consistorio, no parece el mejor de los panoramas para ella.

La otra opción, en cambio, puede tener para Aguilar rentabilidad a medio y largo plazo. Si ECP se aviene a un pacto de gobierno con Ballesteros, con un último año de alcaldía para ella, por ejemplo, Aguilar mataría dos pájaros de un tiro: llegaría a 2023 con un PSC descabezado -Ballesteros no repetirá como alcaldable-, a la vez que obliga a ERC a buscar un relevo para Ricomà, pues este llegaría a las próximas elecciones municipales con una edad más que disuasoria para encabezar una lista de combate electoral.

Estaremos atentos a los acontecimientos.

James FONT

 

 


REDACCIÓ24 Maig, 2019
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La campaña de estas municipales ha estado acaparada, en buena medida, por el debate sobre la basura de la ciudad, pero, hay que escudriñar el porqué de este afán en revolcar la política entre nuestros residuos. ¿Quién es quién en este conflicto?

La polèmica de la neteja ha estta present en la campanya

Fomento de Construcciones y Contratas (FCC)
Esta empresa es la encargada de la contrata en Tarragona desde los tiempos en que la basura se recogía con carros tirados por mulas y se trata de una de las compañías más potentes del país, con el multimillonario mejicano Slim al frente. FCC tiene el poder del dinero y la ventaja que da conocer la ciudad y su ayuntamiento en cada uno de sus rincones. También conoce la basura de todos, incluida la que ERC no deposita en el contenedor adecuado.

Martin de Sande, president del comitè d’empresa

Angel Martín de Sande (UGT)
Lleva 25 años al frente del Comité de Empresa de FCC en Tarragona y nadie tose ni estornuda en la empresa sin pedirle antes permiso. Tuvo una estrecha relación personal con el que fuera alcalde convergente, Joan Miquel Nadal, a quien llegó a acompañar en su lista a las elecciones municipales del año 2003. Ahora, la relación especial la mantiene con Josep Felix Ballesteros, que supo ganarse el favor del líder sindical para su causa y ninguno de los dos esconde ser pareja política uno del otro.

El sindicalista defiende belicosamente que la ciudad se limpia a conciencia todos los días, pero que son ciudadanos incívicos los que estropean la imagen de Tarragona y acusa directamente a Pau Ricomà, Dídac Nadal y Laia Estrada, de hacer demagogia electoral con el tema de la basura y la limpieza de la ciudad.

La insistencia de estos tres políticos en que los trabajadores de la contrata deben ser intensivamente vigilados por inspectores ha provocado un duro cruce de acusaciones. Hemos podido comprobar que, para los trabajadores de FCC, los Ricomà, Nadal y Estrada son políticos detestables, mientras que, para el trío independentista de alcaldables, Martín de Sande es un cacique sindical al servicio del alcalde.

Ballesteros i Martin de Sande, abraçats

Josep Fèlix Ballesteros (PSC)
En este mandato que ha concluido, hemos visto como el alcalde tenía fugas en su equipo por lo que hace a cerrar filas con FCC y UGT en el tema de si la ciudad está sucia o no y si el coste de la contrata es excesivo. Ivana Martínez y, desde la sombra, Pau Pérez y Jose Luís Martín, han pretendido situar a la empresa FCC en el banquillo de los acusados, sumándose, implícitamente, a las críticas de la oposición y dejando al alcalde solo ante el peligro y ante la oposición.

Ballesteros ha reaccionado a la campaña de la oposición situando a Martín de Sande como ariete contra ella. El presidente del Comité de Empresa de la contrata ha lanzado duras acusaciones de “negreros” a la oposición.

No obstante, sabemos que el de UGT es criticado en el PSC por sus maneras un tanto primarias de liderar sindicalmente la contrata, pero lo que para unos es troglodismo sindical, para Ballesteros es efectividad, capacidad de la que no anda muy sobrado su equipo de campaña.

El trío independentista (ERC, JxT y Cup)
No se observan diferencias de posicionamiento entre Nadal, Ricomà y Estrada en lo tocante y chocante al tema de la basura. Sin apenas matices, los tres afirman que Tarragona está sucia, que el coste de la contrata es un fraude y que deben aplicarse medidas duras de vigilancia cuasi policial a los trabajadores de que realizan el servicio.

Pero esta posición tiene sus puntos débiles. Por ejemplo, ¿para Dídac Nadal la ciudad ha estado sucia siempre o cuando gobernaba su padre estaba limpia? Cuándo ERC estuvo en el gobierno junto a Ballesteros, ¿Tarragona estaba sucia o limpia? Y si tenemos en cuenta que era la misma empresa la que realizaba el servicio y, casi, casi, la misma plantilla, ¿antes eran ejemplares y ahora haraganes?

Viñuales ha acompanyat els treballadors de la neteja

Rubén Viñuales (Ciutadans)
Viñuales empezó la precampaña criticando la gestión del equipo municipal en cuanto a limpieza de la ciudad, hasta que descubrió que entre la plantilla de la contrata había mucho votante potencial de Ciudadanos y, disimuladamente, pasó de hablar de mala gestión a señalar el incivismo como problema de Tarragona.

Si eso no fue suficiente, el alcaldable naranja de Campo Claro sorprendió a propios y extraños enfundándose el mono de faena y compartiendo jornada con el turno matinal de la contrata, que empieza a faenar antes de que se hayan puesto las calles en la ciudad. Tuvo buenos reflejosViñuales y seguro que ese gesto le ha valido un puñado de votos, consiguiendo que el mismísimo Martín de Sande le acompañe en algún acto electoral, hecho que ha provocado algún berrinche entre las filas socialistas, principalmente el de su máximo responsable orgánico, Santi Castellá.

¿Quién ganará este conflicto?
Las espadas están en alto y el desenlace dependerá de los necesarios pactos post electorales. Si finalmente Ballesteros se decanta, por obligación o conveniencia, hacia un pacto con ERC, el conflicto se convertirá en la “guerra de la basura”, ya que la plantilla se sentiría traicionada por el alcalde y la tensión conduciría, irremediablemente, a una huelga salvaje como nunca se ha visto en Tarragona: ¿barricadas de basura? Seguramente. James Font nunca se equivoca.

Recuerden ir a votar el domingo, pero voten limpio.

James FONT

 

 


REDACCIÓ14 Maig, 2019
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Antes de que las francotiradoras feministas nos sometan a fuego cruzado, adelanto que también habrá crítica rosa para los candidatos a las municipales de Tarragona. Zanjado el tema, vamos al grano: las 7 candidatas que comparecieron en el Gran Debate realizado en la Plaza Corsini, moderado por  el indomable Ricard Checa, dieron poco que destacar en lo político, mientras el conductor del debate, Checa, no pudo desplegar su potencial en un formato excesivamente encorsetado por el manual, el crono y un coro a 7 voces.

Las 7 candidat@s que participaron en el debate organizado por La República Checa

Como se trata de un debate electoral, vamos a combinar la crítica política y la estilista. Voy a mencionarlas una a una en el orden en que, en mi opinión, brillaron cada una de ellas en lo político.

 1ª. SONIA ORTS (Cs)
Junto con Laia Estrada (CUP) fue de las que más destacó en el debate, tanto por la exposición ordenada de sus argumentos como por la agudeza de algunas de sus consideraciones.

Lució chaqueta blanca sobre prenda clara, combinada con un vaquero ajustado de azul “tejanodetodalavida” y zapatos de tacón fucsia “queyolovalgo”, que desentonaban un poco. Lo mejor: el contraste de su negra y cuidada melena con el blanco de la chaqueta en un plató casual y bajo el sol tarraconense, de luz siempre tan especial. Sobre una puntuación máxima de 10, vamos a otorgarle un 7 a su estilo y un 8 a su aspecto general.

2ª LAIA ESTRADA (CUP)
Empató con Orts en su puesta en escena política durante el debate. Laia siempre tan crítica, pero al mismo tiempo, educada. La alcaldable de la CUP tiene simpatía natural, no forzada, y eso, es justo anotarlo, debe puntuar en positivo para una política.

El vestuario de Laia fue bipolar. Un jersey calado sobre una prenda negra que se insinuaba a la luz del día. El jersey caía sobre una falda corta, ajustada a la cadera, de color rojo revolucionario. Hasta aquí todo bien, pero, si bajamos, las mallas negras rematadas con un calzado estilo “pipicalzaslargas” estropeaban el conjunto. Estilo, un 6. Aspecto general un 7.

3ª CRISTINA GUZMÁN (JxTgn)
En el siguiente escalón del debate encontramos otro empate técnico entre Guzmán y Vedrina (PP). Todavía más meritorio lo de Guzmán si la comparamos con su cabeza de lista, Dídac Nadal, que dispara en ráfaga y sin apuntar, mientras ella se mostró siempre peligrosa y certera en el debate.

En el vestuario no quiso arriesgar y lució uniforme de cada día para ir a la oficina: informal, pero “arreglá”. Acertó con los tejanos ajustados rematados en botines negros con puntera que le conferían poderío, pero la combinación de chaqueta negra con jersey gris denota cierta resignación, un intento de esconder o disimular su verdadera personalidad. Estilo un 7. Aspecto general 7.

El debat se ha celebrado en la plaza Corsini

4ª ELISA VEDRINA (PP)
Como ya hemos dicho, empató con Guzmán en su nivel político en el debate. Si a ella también la comparamos con su cabeza de lista, llegamos a la conclusión de que Alejandro Fernández la pifió bien pifiada pasándole el relevo a Jose Luis Martín en vez de a ella.

Vestuario elegante, discreto y bien llevado. El color negro de chaqueta y pantalón quedaba roto con el jersey blanco y unos zapatos grises de tacón que, sin estridencias, alegraban el conjunto. Estilo 7. Aspecto general 7.

5ª CARLA AGUILAR (EN COMÚ-PODEM)
Aplicada y regular en el debate, reflejó su buena base académica a la vez que su poca experiencia en la arena de la política. Pasó con buena nota su difícil estreno ante compañeras mucho más veteranas en estos menesteres.

Vestuario de estudiante empollona de Erasmus que va a la biblioteca a repasar para el examen. Prendas de aire juvenil pero mal escogidas. La combinación campera de chaqueta de cuero marrón con botas de treking daba a entender un aire desinhibido, pero el jersey verde de “Cuéntame…” y el vaquero sin personalidad apagaron su bonita silueta. Lo peor, las gafas que le cubren injustamente un rostro de semblante limpio y honesto. Debe mejorar. Estilo 6. Aspecto general 6.

6ª SANDRA RAMOS (PSC)
Excesivamente crispada y peleona, aceptó de inmediato la ubicación de trinchera sin que ninguna de las contrincantes se lo hubiese asignado de antemano. No sabemos si fue por la sombra de una Floria que en estos debates disfruta más que Pepa Pig en un charco de fango, pero Ramos decepcionó.

Su vestuario no obedeció a ningún patrón o estrategia de imagen y eso deja aflorar una falta de confianza en sí misma muy preocupante. Ramos tiene suficiente planta física como para lucir bastante más. No se trata de guapuras selfie ni bodyfitness, lo que digo es que una persona, sea alta, baja, delgada o gorda, puede y debe lucir en su cotidianeidad y, por supuesto que sí, todavía más en un debate electoral en directo desde la plaza pública. Ramos ha de buscar el estilo que más le favorezca y sentirse cómoda en él. No acertó en las prendas que eligió y se notó demasiado que acudió al debate con lo primero que pilló de su armario. Estilo 5. Aspecto general 4.

Laura Castel, Sonia Orts y Sandra Ramos

7ª LAURA CASTEL (ERC)
Sin duda, la peor en el debate fue la señora senadora republicana. Además, en algunos lances del acto, pareció que tenía prisa por largarse, que tenía cosas más importantes que debatir sobre Tarragona. Esperábamos bastante más de ella.

Su vestuario pretendió ser estiloso, pero, en realidad, resultó soso. Todo su conjunto de chaqueta y jersey negro luctuoso se apoyó sobre un pantalón chandalero y unos zapatos que parecían prestados de Tortell Poltrona. Estilo 4. Aspecto general 4.

RICARD CHECA (Presentador)
Se le vió incómodo moderando en una plaza pública. Una serie de problemas técnicos del directo televisiu le distrajeron más de la cuenta: avería en una cámara que provocó un enervante retraso, la falta de volumen en el sonido ambiental o la interrupción de un grupo de jubilados algo impertinentes, todo ello hizo del papel del atrevido Checa un suplicio.

El presentador y periodista Ricard Checa

En cuanto a su vestuario, como siempre, buscó no dejar indiferente a nadie. Camiseta y pantalón negros combinados con chaqueta semi-cazadora, con estampado en dorado viejo, conseguían convertirle en centro de atención. Lo mejor, sus zapatos de estilo imposible, que combinaban bien con el conjunto. Encontrar esos zapatos es meritorio. Seguro que los ha comprado en su London del alma. Estilo 7. Aspecto general 7.

Y para finalizar, teniendo en cuenta que el debate se realizó frente a la puerta del nuevo Mercat Central de Tarragona y que todas las candidatas dicen ser “tarraco pata negra”, ¿saben cuáles de ellas acostumbran a frecuentar el Mercat para efectuar sus compras? Pues yo se lo voy a decir: Sonia Orts y Elisa Vedrina, ambas regularmente. El resto lo hacen esporádicamente… o nunca. Y que no se me pongan nerviosas las guardianas de las esencias, que también sabemos cuáles de los candidatos son buenos y malos clientes del Mercat… y se lo explicaremos cuando les toque a ellos.

Au revoir!

James FONT

 


REDACCIÓ12 Maig, 2019
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Santi Castellá, primer secretario del PSC de Tarragona, le ha señalado el camino a Ballesteros con una colleja pública. Mientras el alcalde declaraba que pretendía gobernar en solitario o abrirse a pactos excluyendo a CUP y VOX, su jefe de Partido le da un zasca para fijar la estrategia de pacto con ERC. Y Ballesteros calla. Y Ballesteros claudica. Y Ballesteros se convierte en jarrón chino.

Es difícil entender cómo Castellá ha mantenido un silencio cómplice estos cuatro años ante el pacto municipal PSC-PP y ahora se descuelga “esquerranoso”. ¿Será porque ahora ya es senador? ¿Será porque se lo ha aconsejado su consigliere de la Fundación que preside, el invisibilizado Gustavo Cuadrado?

Sea como fuere, el gran problema para Ballesteros en estas municipales va a ser el fuego amigo: una lista compuesta por personas, en su mayoría, que no son de la confianza del candidato, empezando por su tándem Sandra Ramos, que vino inyectada por el propio Castellá, a lo que podemos sumar una dirección del Partido con Castellá y Roc Muñoz, que le van a hacer el sándwich con queso amargo.

La sensación de abatimiento del alcalde por un lado y la de cainismo traidorcillo en el PSC por otro, deberían llevar a reflexión a los votantes de Ballesteros. Nada le quito de bueno a lo ya hecho por Ballesteros con su talante amable y dialogante, pero Tarragona necesita algo más de brío y de liderazgo. Con Ballesteros ya no se sabe quien lleva el timón de la nave, si él, los remeros o el señor que vino del CDS… por cierto, como Luís Badía, que al parecer también apoya silenciosamente a Ballesteros. Estén atentos a las conexiones subterráneas.

EL PIFIÓMETRO

PSC – 1 pifia. Estrenan casillero los de la rosa por las incomprensibles diferencias de estrategia de pactos postelectorales en su cúpula. ¿De qué hablan en las reuniones de sus órganos de dirección y comité de campaña?

ERC – 1 pifia. Nuestro tristón Ricomà se ha apresurado a rechazar cualquier pacto postelectoral con Ballesteros argumentando luchar contra la corrupción. Pues lo del 3% parece que no les impidió a sus coleguitas pactar con los herederos de Pujol, no sé si por 155 moneditas + IVA.

JxTgn – 1 pifia. El “Nen” se puso en plan modernito y montó el inicio de campaña con un WhatsApp tipo “quedamos en la Rambla y nos hacemos un selfie”. Su pistoletazo de salida fue más triste que quedarnos sin más capítulos de The Big Bang Theory, además de enseñar algunes de las vergüenzas de su candidatura.

Nos vemos pronto!!!

 


REDACCIÓ6 Maig, 2019
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¡Que pasen al Salón las candidaturas a las municipales de Tarragona! Y si nos queda tiempo, también atenderemos a lo que ocurra en otros municipios.

Cerramos una legislatura con tres deserciones en los grupos municipales, algunas tristes y dolorosas pérdidas, y un alcalde muy castigado por temas judiciales, unos Juegos Mediterráneos muy criticados y una difícil situación personal que todos debemos respetar.

¿La política municipal de nuestra ciudad, a qué creen ustedes que se parece? Como dicen en el anuncio del eurojackpot: “yo ahí lo dejo”.

Vamos a seguir la campaña de las municipales derrochando buen humor cáustico y dosis de verdad verdadera de la que pueden prometer y prometen nuestros políticos.

Y al final de cada una de mis entregas, añadiré una tabla de valoración de los candidatos y candidatas que denominaré: El PIFIÓMETRO, donde iré sumando y acumulando las diferentes pifiadas, mentirijillas y chorradas que vayan soltando nuestros insignes alcaldables.

¡Nos lo pasaremos bien, incluso los políticos!

James FONT

 


REDACCIÓ18 Abril, 2019
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Llegó Pablo Casado a Tarragona para operar de sexo político a Pedro Sánchez, que ha pasado del naranja al azul en menos tiempo que Kiko Rivera cambia de novia. Este Pedro Sánchez –planta digna del ya marchito jardín vertical de la ciudad –, no ha digerido nada bien la decisión de Rubén Viñuales de apartarle de la lista electoral de Ciutadans, de la nómina municipal, de las paguillas de organismos varios y del barniz purpúreo de concejal.

Pedro Sánchez, l’exregidor taronja fotografiant-se amb Casado

Y es que tiene razón Pedro Sánchez al indignarse por su condición de defenestrado después de haberse costeado una buena colección de trajes y corbatas para actos varios. ¿Cómo va a amortizar la inversión fuera del salón de Plenos?

Pero ahí entra el valor seguro no cotizable, Pablo Casado, para hacer economía de escala y dejarse “robar” un selfie por Pedro Sánchez, ese líder vecinal del submundo. ¿Se imaginan el morbo de Casado viendo a un “pedrosánchez” entregado a su imagen y semejanza?

¿Se imaginan el morbo de Casado viendo a un “pedrosánchez” entregado a su imagen y semejanza?

Mientras la derechita se intercambia saltimbanquis, a la izquierdorra se le viene abajo la erección electoral de las municipales, que anunciaba un orgasmo de los de enmarcar. Puede que sea por ese exceso de testosterona que Colau tantas veces repudia, o bien se debería a la incapacidad para tener sexo político sano, que tan habitualmente muestran los podemitas -salvo su pareja de referencia de Madrid- la cuestión es que, en Tarragona, en esta nueva ocasión electoral, tampoco van a dar la talla. Y aunque el tamaño no importa, fertilizar con suficientes votos la urna sí.

Tampoco pierden comba los hijos no reconocidos de lo que fue Convergencia. Por un lado, aparece “Centrats per Tarragona”: zurcido de retales de UDC y retales de Ara Tarragona, donde la aguja la pone Convergentes de Gordó y el hilo, Lliures de Fernández Teixidor. De todo eso sale un Prometeo electoral pírrico y pitorréico que encabeza un críptico Carlos Calderón.

David Varona és el cap de llista d”Ara Tarraco 5 estrelles’

Por otro lado, ‘Ara Tàrraco 5 Estrelles’: mezcolanza alquímica de las siglas Ara Tarragona con un grupo de jóvenes arribistas capitaneados por el joven arquitecto David Varona, independiente y libre de ligaduras… si exceptuamos que trabaja para el despacho Milá. Qué cosas, ¿eh?

Este grupo repentino y rocambolesco de 5 Estrellas más bien parece un sospechoso vientre de alquiler

Ara Reus es una formación municipalista de cierto éxito en Reus que, legítimamente, intentó clonarse en Tarragona mediante reproducción asistida y con un donante voluntario como fue Emili Rivelles. Sin embargo, lo de este grupo repentino y rocambolesco de 5 Estrellas más bien parece un sospechoso vientre de alquiler. Salir de la nada… o de un tentacular despacho de arquitectos con intereses tan privados como inescrutables, poco parece que tenga que ver con la preocupación por la ciudad y mucho con la de sus proyectos urbanísticos más libidinosos.

Me genera un serio desasosiego observar que las novedades de la semana surgen de las cloacas de la política, de sus tanatorios y de sus laboratorios más siniestros. No obstante, no duden que ahí estaré yo, James Font, para descubrirles la cara oculta de las cosas.

James FONT

 


REDACCIÓ8 Abril, 2019
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Ver a Bertín Osborne recibiendo a políticos en su casa y haciendo cocinillas es una ventana perfecta para visualizar aquello que la calle percibe de su ‘casta política’. Pero vamos a situarnos en la hipótesis de que Bertín va invitando, sucesivamente, a nuestros alcaldables. ¿Cuál sería el resultado?

Descartados como invitados Laia Estrada (CUP) por razones obvias y Jose Luis Martin (PP) por soporífero, nos quedan los tres nombres que dan título a esta entrega de James Font.

Pau Ricomà, portaveu d’ERC

Pau Ricomà, de entrada, podría ser que rechazase la invitación por temor de ser contaminado de españolismo, carpetovetonismo, cutrismo, o cualquier otro ismo que no rime ideológicamente con independentismo. Sin embargo, si Ricomà no es un déspota, arrogante e insufrible intelectualoide besaesteladas, entonces sí aceptaría la invitación que el bueno de Bertín le cursase. Claro que en la mente del anfitrión osbornita no habría otra cosa que curiosidad frenológica como único motivo de recibir en su chalé al republicano, pero eso ya nos vale para la simulación.

Ricomà y Bertín no tendrían ninguna química entre ellos. Pero no por razones ideológicas -que también-, si no por una cuestión de empatía personal: ¿se imaginan a Ricomà explicando un chiste, o una anécdota graciosa o compadreando con su anfitrión? No. Todo en Ricomà es lacónico, grave y circunspecto. Sin duda, los televidentes llegarían a la conclusión de que el republicano sería el alcalde más aburrido que pudiese gobernar la ciudad. Un alcalde que no es simpático parece sospechoso de que no le gusta la gente y por eso no conecta con ella.

Dídac Nadal, portaveu del PDeCAT a Tarragona

Luego estaría Dídac Nadal. Sinceramente, no lo veo en el papel. A su padre sí, por descontado. El alcaldable hijo debería echar mano de alguna argucia para colar a su padre en la fiesta y, entonces sí, Bertin y Joan Miquel nos ofrecerían un capítulo de dos machotes que se las saben todas y tienen un punto en común, como que al vacileo no les gana nadie. Y allí, en medio de la cocina, haciendo de galopillo, andaría Nadal jr. Mal asunto para el “hereu”.

Rubén Viñuales, portaveu de Ciutadans a Tgna

El tercero en discordia sería Rubén Viñuales. Sin duda que se encontraría como pez en el agua, escuchando anécdotas de Bertín en sus encuentros con Rivera o Arrimadas, o exponiendo ambos su incompetencia en la cocina. Rubén sacaría mucho partido a su vocación paternal, compartida a la vez con su anfitrión, al mismo tiempo que se manejarían con habilidad poniendo distancia sobre la política sanchista, esa que tontorronea con el independentismo.

¡Ay! Pero Bertín es un veterano curtido en sacar más jugo que nadie de su casa-plató y le guardaría una sorpresa a Viñuales. De repente, sonaría el timbre de la puerta y aparecería un deslumbrante Ballesteros, con vestimenta casual, sonriente, chartreuse en mano y abrazo efusivo a Bertín. Ahí es donde Viñuales pondría cara de circunstancias mientras le endosa, como no, otro abrazo a Ballesteros. Y Bertín los masajearía televisivamente en la cocina, para acabar preguntándoles: ¿Y el pacto “pa” cuando? Y Viñuales se vería atrapado entre un Bertín gigante, las virutas de jamón ibérico y un Ballesteros maliciosamente regocijado. Un momento de toma pan y moja.

James FONT

 


REDACCIÓ20 Agost, 2018

La conferencia que hace unos días daba el alcalde Ballesteros a un grupo de amistades, seguidores e invitados en nómina municipal, evidenció dramáticamente el sentimiento de horror vacui que persigue el edil desde hace mucho tiempo. Como si de un retablo churrigueresco se tratase, el alcalde llena su currículum político con todo tipo de bondades que solamente ven él y su corte de asustados acompañantes de partido.

Pero tras ese discurso rococó se esconde una taimada estrategia; Ballesteros se concentra en gestionar su propio avatar y en eso no hay quien le gane. Veamos dónde andan los pensamientos del alcalde.

Lo primero que llama la atención es que hace un año anunciase que daría a conocer su decisión se presentarse de nuevo o no a la alcaldía después de los Juegos Mediterráneos y para ello organiza una conferencia a bombo y platillo para explicar no se sabe bien si su decálogo, su prórroga o su epílogo, pero amaga y burla el anuncio de si se presenta o no y lo deja para más allá de Santa Tecla. Todo esto puede tener una explicación lógica.

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En primer lugar, está la irrupción del gobierno de Pedro Sánchez en escena y la posibilidad de que se le abran, a Ballesteros, otras opciones más allá de la alcaldía, como le ha ocurrido a su colega de poniente Angel Ros, nuevo embajador en Andorra. En la dirección del PSC no gustó la postura de Ballesteros en el proceso interno de Pedro Sánchez, ni su pacto con el PP en el Ayuntamiento y, además, la cotización de nuestro alcalde en el seno de su partido ya hace tiempo que es un valor claramente a la baja, por eso, desde la catastrófica inauguración de los Juegos Mediterráneos y su reguero de desastres y desatinos, en la cúpula del PSC crecen los chismorreos de que es mejor un recambio ordenado en el liderazgo del partido en Tarragona ahora, que no uno atolondrado más tarde, forzado por las circunstancias judiciales del caso Inipro o por otros insospechables motivos, ajenos al control político del partido.

En este tiempo de extremado calor, donde los vapores conspirativos se propagan con facilidad, algunos destacados dirigentes del PSC sitúan a Ballesteros en alguna cómoda órbita institucional como la de la Unión por el Mediterráneo, con sede en Barcelona, pero que invita al viaje y a la diplomacia, cosas ambas que encandilan a nuestro alcalde.

En segundo lugar, está la agenda judicial personal del alcalde en el caso Inipro. Aquí juega su papel la estratègia de defensa y también algo la fortuna. Los abogados defensores de los implicados – que todavía no se sabe quién le paga a cada uno de esos letrados- han apostado por la dilatación del calendario del proceso a base de recursos y de entorpecer la causa para dificultar el avance del caso, todo ello, eso sí, dentro de la legalidad. Esta estrategia obedece a un criterio que podría tener su recompensa: dilatar el proceso ayuda a ganar tiempo y a esperar algún acontecimiento que suponga un cambio a mejor.

Ese cambio llegaría en breve, pues el actual juez instructor del caso Inipro se va al TSJC y ello comprotará su relevo por un nuevo magistrado. La buena noticia para Ballesteros es que ese relevo podria comportar un retraso añadido en su causa. La apertura del juicio oral que la acusación particular (CUP) pretendía que se produjese antes de las elecciones municipales de mayo de 2019 parece desdibujarse en el horizonte.  La estrategia de los letrados de la defensa de ganarle tiempo al tiempo se revelaría como la acertada.

La combinación de estos dos factores: esperar a ver si sus colegas del PSC le ofrecen alguna salida honorable, así como acumular paciencia y calendario a la espera de cambios favorables en el proceso del caso Inipro, son la causa probable del no anuncio de Ballesteros sobre su candidatura a las elecciones municipales de 2019.

El problema es que Ballesteros no tiene salida profesional alguna, pues a estas alturas nadie se traga que un posible regreso a su último desempeño laboral sea una opción. Por lo tanto, la salida profesional “natural” de un Ballesteros no alcaldable es la órbita diplomática, porque la de gestión ya se comprobó con los Juegos Mediterráneos que no es lo suyo. La otra alternativa es quedarse en el consistorio, tejiendo una urdimbre de pactos posibles con todo lo que se menea por el salón de plenos con tal de que el trayecto que va desde Santa Tecla 2018 hasta las elecciones municipales 2019 sea lo más llevadero posible, moldeando una oposición más pendiente de no cerrarse espacios que de abrirlos.

Lo dicho al inicio: HORROR VACUI. ¡Ah! Y vayan por la sombra.

James FONT

 


REDACCIÓ2 Juliol, 2018

Lo mejor de los Juegos
Si algunos responsables del Comité Organizador no hubiesen cometido errores de bulto, estos Juegos podríamos considerarlos más que dignos: buenas instalaciones; subsedes implicadas al máximo; adecuada organización deportiva; alto nivel competitivo en casi todas las disciplinas; gestión eficiente de la Villa Mediterránea; amplia cobertura televisiva de las competiciones; trabajo impagable del voluntariado.  Todas las palabras de agradecimiento son pocas para ellos.

Con estos mimbres, que deberían asegurar un éxito sin precedentes para Tarragona, ¿Cómo es posible que la opinión pública y la publicada hayan vertido críticas tan duras hacia la imagen de Tarragona, que ha salido trastocada?

Lo peor de los Juegos
Un acontecimiento como los Juegos Mediterráneos es, para la ciudad que los acoge, un proyecto profundamente social. Si no conectas a la gente desde un principio los Juegos no tienen alma. Y la responsabilidad de socializar los Juegos era, fundamentalmente, del Ayuntamiento de Tarragona y su equipo de gobierno, especialmente de su comisionado, Javier Villamayor.

Los errores cometidos por los organizadores, fruto de su visión elitista del acontecimiento, han provocado errores monumentales como los de la ceremonia de inauguración y los primeros días de competición, errores que los han marcado y condenado a pesar de los desesperados intentos por sacudirse esa mala imagen inicial.

Ese calamitoso inicio engendró una terrible campaña de desprestigio en todos los medios de comunicación contra los organizadores y, lo que aún es peor, contra la imagen de Tarragona. Tras 90 millones de euros y unos buenos resultados deportivos de los Juegos, la proyección de Tarragona, en lugar de salir reforzada, ha quedado tocada. Muy injusto para Tarragona.

Lo imperdonable de los Juegos
La ciudad no ha vivido los Juegos porque los organizadores no pensaron en traer los Juegos a Tarragona. Puede parecer un contrasentido, pero no lo es en absoluto. La cultura, la historia, el patrimonio, las tradiciones y las gentes de Tarragona han brillado por su ausencia en estos Juegos, a menos que consideremos un cierto parecido físico entre Antonio Orozco y el auriga Eutiches.

Las oportunidades perdidas por sectores clave en el activo de la ciudad serían largas de enumerar. Lo que debía ser una gran plataforma de proyección para Tarragona, se ha vivido con indiferencia o distancia por la ciudad. Los hoteleros no han hecho negocio, los comercios y restauradores no han hecho caja, los museos se han dormido de soledad, los guías turísticos han trabajado menos que el fotógrafo de la Biblia porque nuestro patrimonio ha pasado inadvertido para los que nos han visitado y los barrios no han hecho suyos los Juegos en sus calles. La ciudad no podrá disfrutar plenamente de la marca olímpica porque algunos no hicieron su trabajo cuando y como debían.

La celebración de los Juegos representará un éxito para el Comité Olímpico Español y para Tarragona quedará el recochineo de Wyoming o Buenafuente y la imagen penosa ofrecida por decenas de medios de comunicación españoles, catalanes y tarraconenses.

Pero que nadie espere ningún atisbo de autocrítica por parte del equipo de gobierno y su alcalde. Para ellos, todo es fruto de la conspiración diabólica de quienes han dado rienda suelta a sus bajos instintos: independentistas, españolistas, podemitas, cuperos, rojos, republicanos, naranjas, violetas, envidiosos, revanchistas, periodistas indocumentados y/o malévolos, ciudadanos apáticos, empresarios avariciosos, profesionales despechados, alcaldables ansiosos, la Armada…, en fin, la inmensa mayoría del género humano que vio lo que vio es culpable de no ver lo que ellos explican que en realidad ocurrió.

Lo malo de todo esto es que quienes nos han traído hasta aquí, se sienten avalados por los Juegos para conducir unos cuantos años más Tarragona, para llevarnos hacia nuevos “horizontes”. Propongo celebrar en Tarragona el próximo campeonato mundial de pedorretas, ¿adivinan en honor de quién?

La Huella de James Font

 


REDACCIÓ24 Juny, 2018

Josep Félix Ballesteros nació en 1959, año en que Franco inauguraba el Valle de los Caídos, ETA nacía como organización terrorista y gobernaban el planeta personajes como Krushev, Eisenhower o el Papa Juan XXIII; así era el mundo que vio nacer al actual alcalde.

Ballesteros ingresó en la nómina municipal como concejal en 1987, con Reegan y Gorbachev negociando vaya usted a saber qué, Hernández Mancha lideraba el PP y ETA atentaba en Hipercor. Prácticamente todos los políticos de su generación, la de los 80, la del Optalidon, están, como las famosas grajeas, fuera de circulación política, mientras Ballesteros sobrevive como un Dorian Grey. Ballesteros es nuestro Antonio Alcántara local, que de tanto prodigarse y eternizarse, es como de la familia.

Pau Ricomà nace en 1957, año en que sale a la venta el primer 600 y es casi coetáneo de Ballesteros. Su llegada a la política municipal le llega a tan solo unos años de la prejubilación, pero entra con ganas juveniles y aspiración de repetir, cosa que le ocurrirá el próximo año, contando 62 inviernos, a tres de “tener todo el tiempo por delante”, como gritaba el inefable Pepe Rubianes desde alguno de los tantos escenarios que pisó.

Si Ballesteros es psicopedagogo, Ricomà es filósofo y psicólogo. Ambos provienen académicamente del romanticismo universitario de la transición y han acabado dedicándose profesionalmente a la política municipal, que es lo más parecido a una evolución cruzada y metamórfica de sereno y pregonero.

Ambos, Ballesteros y Ricomà, tienen muchos puntos de encuentro en su currículum vital y en su proceso personal de formación como políticos. Sus personalidades y caracteres también muestran evidentes intersecciones. Y a pesar de las gestionables diferencias ideológicas, su convivencia en el consistorio ha sido como un “first day” con bolas sorpresa. Hay “feeling” y ellos lo saben. Es más, en un remoto artículo de esta sección, un programa informático ya predijo que de entre los políticos del consistorio, los dos con mayor compatibilidad de pareja eran Ballesteros y Ricomà.

Finalmente, el tercero en discordia, Rubén Viñuales, nacido en el cercano 1983, unos 25 años más tarde que sus dos “colegas”. Viñuales es, como se diría en términos rurales, un mancebo en la política: animoso, ansioso y con desparpajo, pero generacionalmente a años luz de los otros dos. Viñuales se pretende torero, pero torear, lo que se dice torear, en plaza grande, lo hará en las próximas municipales, ya sabiéndose aspirante al sillón de honor consistorial.

Viñuales es abogado -carga el paquete profesional al lado penalista-, es autónomo y, por lo tanto, en las antípodas de la vocación de funcionario público -que no es lo mismo que tener vocación política-, circunstancia que le aleja tanto de Balllesteros como de Ricomà, que sí tienen en su discurso ese don especial que Larra inmortalizaba con aquel “vuelva usted mañana”. La compatibilidad de Viñuales con Ballesteros o con Ricomà es remota. Pese a todo, entre ellos tres andará la próxima vara de mando de alcalde. Hagan sus apuestas.

La Huella de James Font

 




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